EL VINO, ¿ENGORDA?


El vino no engorda. Engorda quien lo ingiere.

 

¿Cierto o falso?

 

Depende del estudio que leas. Porque unos dicen que sí propicia que ganes peso y otros que no engorda tanto e incluso que ayuda a adelgazar.

 

¿A cuál creer?

 

El vino es alimento y no contiene grasa, pero esto no basta para perder peso pues sí contiene alcohol y el alcohol tiene calorías. De hecho, calorías que se consideran huecas porque muchas bebidas alcohólicas no son una fuente notable de vitaminas, minerales u otros nutrientes.

 

Si se consumen más calorías de las que uno es capaz de quemar, podemos tener la certeza de que el vino sí nos hará engordar. De ahí que muchos recomienden eliminar o reducir la ingesta de alcohol cuando alguien se pone a dieta.

 

Pero, por otro lado, un estudio realizado en la Universidad de Purdue en 2012 sugirió que el vino tinto sí podría ayudar a adelgazar y controlar la obesidad. ¿Cómo? Pues aparentemente gracias al piceatannol, un compuesto antioxidante presente en la piel de las uvas tintas y, en consecuencia, en el vino tinto, que bloquea a las células de grasa inmaduras cuando aún no han acumulado lípidos, impidiendo que se desarrollen y retrasando la formación de tejido adiposo. Además se le ha identificado ser beneficioso para prevenir la subida del colesterol y usos terapeúticos en las enfermedades vasculares, aunque los estudios sobre todos estos beneficios están aún en etapas tempranas. Al piceatannol también se le atribuyen propiedades anticancerígenas y anti-inflamatorias,

 

El piceatannol está relacionado al resveratrol, un componente de la piel de las uvas tintas que se produce como un mecanismo de defensa de las plantas ante heridas, enfermedades o tóxicos, y que está también está presente en el vino tinto y tiene un efecto antioxidante.

 

Así que mismo pudiendo haber discrepancia en cuanto a las propiedades adelgazantes del vino, en lo que no la hay es en sus propiedades saludables, que no necesariamente ayudan a bajar de peso, aunque sí a un mayor bienestar.

 

El vino es un componente de las dietas mediterránea y atlántica, conocidas por sus beneficios a la salud cardiovascular, de ahí que se recomiende un consumo moderado del vino.

 

Conscientes de la atención que acaparan los parámetros nutricionales en el consumidor actual, muchos han propuesto incorporar a las botellas y envases de vino etiquetas nutricionales similares a las que se exigen para otros alimentos que indican las calorías y que en los Estados Unidos aún no se aplican porque los alimentos son regulados por la Food & Drug Administration (FDA), mientras que el vino lo es por el Alcohol and Tobacco Tax and Trade Bureau (TTB), que aún no las requiere.

 

¿Qué vinos engordan menos?

 

Se supone que los blancos y rosados tienen menos calorías, mientras que los vinos dulces como los de Oporto, los Sauternes, los cosecha tardías o los vinos de hielo tienden a engordar más por su alto contenido en azúcar residual. Y puesto que el alcohol engorda, también engordan más los vinos con mayores contenidos alcohólicos, un reto en tiempos de cambio climático en que las uvas con frecuencia alcanzan un mayor grado alcohólico.

 

¿Quieres saber si el vino te engorda o no? Pónte a prueba bebiéndolo con moderación, y comprueba los efectos del vino en el peso de tu cuerpo colocándote sobre la báscula con regularidad. Eso sí, el vino por sí solo no es dietético. No olvides ejercitarte.


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