¿Para qué le sirven al consumidor las puntuaciones en el vino?


Seguro que las has visto en muchas etiquetas adhesivas que colocan a botellas de vino. También debes de haber escuchado mencionar las que los críticos y publicaciones más famosas le otorgaron a un vino en concreto. Son las puntuaciones que muchos miran con mucha atención a la hora de comprar un vino, convencidos de que son una garantía de que están haciendo una buena compra.
 
¿Y cómo sabemos si es verdad?
 
La verdad es que en muchos lugares no siempre hubo puntuaciones como las conocemos hoy. El cambio más importante llegó en la década del 1980 de la mano de Robert Parker, quien para su publicación The Wine Advocate instauró un sistema de puntuación que aproximaba la valoración del vino a las notas en la escuela. ¿Recuerdan que de 90 a 100 era A-, A o A+; de 80 a 89 era B; de 70 a 79 era C y si sacabas menos de 70 la cosa no andaba demasiado bien? Fue un paralelo que hizo este personaje tan influyente para que la gente pudiera entender el tema de la valoración de los vinos asociándolo con algo que podían comprender por propia experiencia.
 
El sistema de puntuaciones basado en el máximo de 100 puntos fue uno que adoptaron más críticos y publicaciones, aunque no es el único que se utiliza para puntuar. En muchos países y publicaciones europeas se utiliza un sistema de 20 puntos, en el que si cada punto se multiplicara por 5, casi podría extrapolarse al sistema de los 100 puntos para entenderlo mejor. Así, una puntuación perfecta de 100 puntos en algunos países sería una puntuación perfecta de 20 puntos en otros.
 
Al expandirse también la oferta de vinos disponibles en el mercado, las puntuaciones ganaron peso como una manera de ayudar al consumidor a escoger entre una oferta enorme de etiquetas que tal vez no conocía y que era imposible probar individualmente.
 
¿Qué se puntúa y cómo se puntúa?
 
Se valoran distintos aspectos del vino que muestren tanto virtudes como defectos. Entre los más importantes su apariencia en copa, si es limpio o si se ve turbio, si su color corresponde a la evolución que debería tener (cuando se sabe el año del vino); sus aromas, que no tengan olores que den indicio de algún defecto, o, por el contrario, que haya aromas muy agradables, de los más sencillos a los más complejos, de los más tenues a los más intensos, que den señales sobre las cualidades del vino. Y, por supuesto, se valora también el sabor del vino, su textura y persistencia en boca, entre otros elementos.
 
Los vinos pueden catarse a ciegas, o conociendo el nombre del vino que se está catando, lo que algunos piensan puede sugestionar al catador. Del mismo modo, el catador puede puntuar de manera global, o puede regirse por formularios que desglosan distintos elementos, cuyas puntuaciones luego se suman para un total.
 
¿Quiénes puntúan?
 
Los vinos que llegan a nuestras tiendas pueden haber sido puntuados por especialistas en vino, tanto de prensa general, como de publicaciones especializadas, tanto impresas como online, libres de costo o por suscripción. Algunas de las más conocidas en Puerto Rico y Estados Unidos son The Wine Advocate, Wine Enthusiast, Wine Spectator, Tim Atkin, James Suckling o Decanter, por mencionar algunas. También hay guías que se publican anualmente, como es el caso de la conocida Guía Peñín de España o la Guía Descorchados en América del Sur, u otras que encargan algunos periódicos como proyectos especiales. Quienes degustan los vinos para asignar una puntuación pueden hacerlo como parte de un ejercicio individual, o como parte de un panel de cata, como los que existen en la mayoría de los concursos de vino y también en algunas publicaciones especializadas. Una que usó paneles de cata fue la revista De Vinos que hace muchos años publicaba trimestralmente el periódico El Nuevo Día y muchos consumidores aún recuerdan.
 
Ahora, también hay países, como China, que está en proceso de trabajar su propio sistema nacional de puntuación.
 
¿Cómo pueden serte útiles las puntuaciones?
 
Las puntuaciones pueden servir de orientación a la hora de comprar un vino que no conoces, pero no deben de verse como valores absolutos o una sentencia indiscutible sobre su calidad. En un vino hay muchos otros elementos, como su historia o elaboración, que también lo hacen interesante y valioso para probar. Además, es importante que tu paladar se identifique con el paladar del que puntuó y eso solo lo sabrás a medida que tú también cates vinos y puedas comparar tu opinión con la de esos especialistas.
 
En las catas virtuales que Winepeckers realiza todos los miércoles por Facebook Live, podrás conocer las puntuaciones de los vinos del mes y comparar la opinión de los críticos con la que dicte tu paladar cuando pruebes los que compras en www.winepeckers.com 
95-100 puntos: lo mejor de lo mejor
90 a 94 puntos: vinos de gran calidad, excepcionales
85 a 90 puntos: vinos buenos o muy buenos
80 a 84 puntos: vinos buenos, sobre el promedio de calidad
70 a 79 puntos: vinos con un gusto promedio

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